El Regalo nació de conversaciones con mi esposa, de un sueño, del vacío que dejó su ausencia en mi vida y del consuelo que la fe trajo a ese dolor.
No escribí esta película para enseñarle a nadie cómo superar el duelo. La escribí para darle forma al silencio que quedó, y para explorar el amor que continúa cuando la presencia física ya no está.
La película se mueve entre el drama romántico y el realismo mágico porque así puede sentirse el duelo cuando intentamos comprenderlo desde el amor: real y misterioso al mismo tiempo.